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GUISO CANARIO


…de comer Canario.

GUISO CANARIO.


Tranquilos que la única ave que hay en la comida es pollo.

La primera vez que probé y supe de este guiso Canario fue en Lanzarote. Allí mis pies pisaron la tierra más joven sobre la que he estado nunca, pues los volcanes de esa isla pequeña en extensión, pero rica en variedad de paisajes y de gentes, hace no muchos años con las últimas erupciones, tiñeron de magia la tierra y ganaron espacio al mar.

Solo es un poquito de lo que da esa tierra negra. Pero, ¡que bueno está cuando lo hacen las manos de una madre!… (aunque no sea la propia).

Asomándose al puchero encontramos:

Unos 300 gr de garbanzos.
Medio kilo de carne de ternera y otro medio kilo de pollo.
4 piñas de millo, choclo o maíz.
Un trocito de col.
2 zanahorias medianas.
Un cuarto de judías verdes.
Un trozo pequeño de calabaza.
Medio calabacín.
Medio kilo de papa o patatas, en trozos grandes.
Un trozo de pimiento verde.

Se sofríe en una olla grande con un buen chorreón de aceite una cebolla en trozos grandes, una cabeza de ajos entera y el pimiento verde.

Cuando esté un poco mareado se añade la carne que se habrá salado el día de antes para que haya cogido el punto, y a continuación el resto de los ingredientes.

Se cubre bien de agua, se sala y a hervir hasta que este todo tierno.

El guiso Canario requiere de su tiempo, que se haga despacito, que salga un buen caldo.

Se sirve y come según gustos. A mi, con caldo en el plato, sirviéndome un poco de carne, ahora un poco de verdura, unos pocos garbanzos…



´Fotografía y receta de Natalia.

Os adelanto que con estas cantidades podéis invitar a los vecinos a comer del guiso; o tener garantizada la comida de la semana.

Sed felices.

PAN DE QUEIJO - PAN DE YUCA


… de comer pan.

PAN DE QUEIJO o PAN DE YUCA.

Pan de queijo, pan de queso o pan de yuca.

Una de las cosas que se pueden hacer durante las 7 u 8 horas de tránsito que le puede tocar hacer a uno en el aeropuerto internacional de Sao Paulo, es disfrutar del Pão de Queijo, pan de queso o pan de yuca. Bueno, también se puede buscar una zona de embarque tranquila para echar un sueñecito, o pasear por las tiendas duty free…

“El pão de queijo o pan de queso es una receta típica de los estados brasileños de Minas Gerais y Goiás. No se sabe ciertamente su origen, pero se especula que existe la receta desde el siglo XVIII, más se popularizó en el Brasil a partir de la década de los 50”


Por unos reales se puede comprar dos o tres de esos panecillos y compensar en algo la espera (y un cortado).

Me han pasado esta receta:



Bien fácil de hacer en casa. Se mezcla todo junto con la batidora o algún otro aparato similar, salvo la mitad del queso que se lo añadimos después de estar todo mezcladito y removiendo con una cuchara. Así se quedarán esos trocitos de queso fundido entre medias al hornear. Sal, como siempre, al gusto.

La harina de almidón de mandioca es muy habitual en la cocina sudamericana; en otros países se puede encontrar en tiendas donde venden productos de esta zona.

Saldrá una masa líquida similar al de las magdalenas, que echaremos en moldes metálicos o de silicona usados también para estas últimas. Al horno un poco pre-calentado, a 150º o 170º, encendido por abajo y en 25 minutos, 30 a lo sumo deben de haber subido. Que esté el pan de yuca o pan de queijo dorados por encima.

Qué aroma recién hechos!!!... Qué cosa más rica!!!...

Un saludito a todos.



PAN CASERO


… de disfrutar haciendo cosas sencillas.

PAN CASERO

Pan casero
Creo que nadie puede decir que le gusta cocinar si nunca ha intentado o ha hecho su propio pan.

Se que con las prisas del ir y venir, con lo fácil que es echar mano del que hay en las estanterías de los supermercados o de la panadería que se encuentra más o menos cerca, no suele ser una opción, pero…

Imaginaos uno de esos días en los que no apetece salir de casa, pero tampoco estarse parado, quizás un día de otoño, o de invierno… o simplemente un día que nos encontramos hogareños… Qué bueno decir: voy a hacer pan casero!!!

Es tan sencillo… pero tan reconfortante. Pero advierto: hay que mancharse las manos! No valen aparatos en este caso. Tenemos que imprimirle a la masa nuestra buena energía, hacerlo con cariño, para nosotros y los nuestros.

Empezamos por entibiar unos 400 cl. de agua en los que disolvemos dos cucharadas soperas de azúcar. Mezclamos ahí con los dedos unos 30 - 40 gr. de levadura fresca que es fácil encontrar en supermercados y panaderías. El agua debe estar, como digo, solo entibiada, a la temperatura de la mano o poco más; si no, estropearemos la levadura.

La dejaremos en el recipiente donde vamos a amasar durante una media hora a ser posible tapada, en zona templada, sin corrientes de aire que la enfríe. Durante este tiempo se desarrollará la levadura alimentada por los azucares y hará que el pan leve mejor.

Mientras podemos ir preparando otros ingredientes y disfrutar de un primer café.
  
Pasado este tiempo, en el que posiblemente la mezcla haya adquirido un aspecto espumoso, empezaremos a irle añadiendo los aproximadamente 900 gr. de harina de fuerza o de 000 (tres ceros) que vamos a utilizar; pero no todo de golpe. Podemos empezar por la mitad, y ahí añadimos una o dos cucharadas de aceite y una cucharadita de postre bien colmada de sal. Y ya os he dicho todos los ingredientes…

Lo vamos mezclando todo bien. Primero estará la masa muy pegajosa, pero a medida que le vamos añadiendo la harina resultará más fácil el trabajarla. Cuando le hayamos añadido toda la harina, podemos sacar la masa del recipiente en el que empezamos y seguir amasando en una mesa o tabla de cocina (sin dibujo). No nos importe, si lo vemos necesario, espolvorear un poco de harina de vez en cuando sobre la masa para facilitarnos el amasado.

Tenemos que disfrutar con esto… Aquí es donde le estamos transmitiendo a la masa esa energía de la que os hablaba antes.

Cuando veamos que tiene una consistencia elástica, que está ya bien trabajada (no hay tiempo, no hay prisa…) entonces le daremos la forma que nosotros queramos: de pan redondo, más alargado, etc., colocándola sobre la bandeja del horno. Aquí también le podemos hacer algún dibujo con un cuchillo bien afilado pero sin profundizar mucho, apenas cortando la superficie.

Metemos el pan en la parte media del horno y lo encendemos a unos 70º C para que leve o suba durante unas dos horas. Y un pequeño truco… en la parte baja del horno pondremos un cazo con un par de dedos de agua para que le de humedad a la masa. Así evitamos que se reseque la superficie y haga una costra que impida que suba.

Mientras, nos preparamos un segundo café, leemos un poco o podemos escuchar algo de música:



L.V. Beethoven - Sinfonía 7 en La mayor, Op. 92 II.- Allegreto

Al cabo de esas 2 horas presentará un aspecto más o menos como este:

Pan leudado

Entonces sacamos el cazo y pasamos a la fase de horneado del pan, a 175º durante unos tres cuartos de hora o una hora. Aquí también habrá que ir viendo (sin abrir el horno), pues dependerá de algunos factores como el tipo de horno, si es de gas o eléctrico,…

Pan casero ya listo

Os aseguro que es un pequeño esfuerzo con grandes recompensas. El olor a pan recién hecho por toda la casa, la satisfacción de hacer algo tan básico, tan necesario. Os animo. Me lo agradeceréis…

Que seáis dichosos.

GUISO DE BODAS DE CAMACHO


… de comer sano.

GUISO DE BODAS DE CAMACHO.

Antes todo era más sencillo, sin complicaciones, más amigable. Eso incluía también las celebraciones entre familias y amigos. Así se juntaban en torno a una buena mesa quizás abuelos, seguro padres, hijos, nietos, amigos… y agregados… y de forma alegre se compartían alimentos una vez hechos por los anfitriones, otras de lo que cada uno traía, sin trajes, sin menús, sin cuentas. En estas celebraciones todos se conocían, cosa que no pasa ahora…

Un plato que no ha faltado en la celebración de bodas el la llanura manchega, en España, ha sido el famoso guiso de bodas o guiso de las bodas de Camacho, llamado así por la referencia que hace a este plato El Quijote de Cervantes:
"Cuando el festín hubo acabado, dioles Camacho a la servidumbre permiso, para preparar su comida, cogiendo lo que quisiesen de sus corrales y celebrar así también ellos, con un guiso, la boda de Camacho. Con tal atino, se dispusieron a tirar del cuello y desplumar a todas las gallinas que aún quedaban,…"
En grandes ollas de porcelana se guisaba esta comida para todos; plato único. Si acaso luego algún dulce con mistela.

Con apenas un poco de pollo, patatas, y albóndigas lo tenemos hecho. Pero la sencillez no le quita lo exquisito a este guiso de bodas con sabor a madre, a abuela, ahora tan olvidado y buscado.

Empezaremos por freír el pollo en trozos pequeños-medianos en una sartén. Para unas cuatro personas podemos usar entre medio pollo a tres cuartos. Se puede usar indistintamente pollo o gallina; si se escogemos esta última, habrá que hervir el guiso durante más tiempo.

A mi me gusta salar los sofritos que luego van a hervir pues con el agua no siempre cogen bien la sal.

Cuando esté un poquito hecho, lo retiramos pasándolo a la olla donde va a cocinarse, y en ese mismo aceite sofreímos una cebolla grande cortada en cuadraditos pequeños.

Echamos el sofrito de cebolla a la olla donde está el pollo junto con agua suficiente como para cubrir todos los ingredientes. Ponemos al fuego mientras molemos una cucharada de pimienta en grano y unas 15 a 20 almendras. Lo podemos machacar en el mortero o si tenemos prisa en una picadora o aparato similar. Añadimos también 6 o 7 hojas de laurel.

Pelamos y troceamos unas tres patatas grandes y… a la olla!!!... (acordaros de cómo se trocean las patatas)

Empezamos con las albóndigas batiendo unos tres huevos. Les picamos dos o tres dientes de ajo, perejil, y salamos. Vamos añadiendo pan rallado hasta que obtengamos una textura que nos permita darles forma a las albóndigas de pan con una cucharita. Si nos queda demasiada dura la masa podemos añadirle gaseosa o agua con gas tipo sifón.

En una sartén con bastante aceite vamos friendo las albóndigas que les habremos dado un diámetro de unos 3-4 centímetros. Según están doradas las podemos ir echando al guiso y un plato menos que fregar…

De todas formas el cocinero tiene la potestad de comerse alguna que otra seca de aperitivo…

Despacito, sin prisas… para que el caldo se haga y se espese. Cuando esté todo bien hervidito, al plato, sirviendo pollo, patatas, albóndigas y caldo.





PAELLA EN PAELLERA


… de comer arroz.

PAELLA EN PAELLERA.



…Pelo los bogavantes con cuidado para que el cuerpo no se estropee, y reservo la cabeza. Limpio bien los carabineros y las cigalas, mientras que los mejillones se abren con un poco de agua. Cuando compré los mejillones me aseguré de que pesaran, señal de que tienen mucha carne. Voy troceando los calamares, y a continuación…tuuu, tuuu, tuuu,… el reloj de cocina me indica que… tuuu, tuuu, tuuu,…

….tuu, tuu, tuu,… Vaya!!!.. las 7:00 ya. Toca levantarse. Me apetece hacer una paella. Voy al super y…

Donde ahora me encuentro el único marisco que hay es congelado y con el aspecto de haberse estado peleando y haber perdido… Encima caro. Así que haré paella mixta de pollo y marisco sin marisco, y punto.

Después de tachar cosas de la receta que me dio mi madre, queda:

Unas 6 o 7 alitas de pollo, o trozos de pollo equivalente.
Cuatro dientes de ajo.
Medio pimiento rojo.
Un buen puñado de judías verdes.
Dos o tres cucharadas de tomate triturado.
Medio vasito de vino blanco.
Aceite, sal, pimienta negra molida, perejil picado (mejor fresco).

Y el secreto mejor guardado… algas!!!...

Las algas van a darle el saborcito típico a mar que aportan los mariscos o pescados, además de beneficios nutricionales. Pueden ser del tipo nori o tipo kombu, fáciles de encontrar por usarse para el shusi.

Contenido de las algas. Composición media por 100 g:
Proteínas: 6,9%, Grasas: 1,1%, Hidratos de Carbono: 52,1%, Fibra: 34,7%, Potasio: 4330 mg, Calcio: 810 mg, Magnesio: 715 mg, Fósforo: 165 mg, Hierro: 16,5 mg, Yodo: 15,9 mg, Vitamina A: 0,04 mg, Vit B 12: 0,3 mg, Vit C: 0,35

Rehogamos el pollo con los ajos enteros o en trozos grandes. Dos o tres vueltas después…añadimos el pimiento rojo también en trozos grandes y las judías verdes, y salamos una primera vez. Procuramos que se vaya haciendo pero sin que se queme removiendo de vez en cuando.

Hacemos espacio en el centro de la paellera y echamos las cucharadas de tomate para que se sofría un poquito. Luego revolvemos con el resto y añadimos el vino.

Cuando el olor a alcohol ha desaparecido, podemos agregar el agua o caldo. Agua si no nos importa encontrar los trozos de alga en la paella (si la paellera es para 4 comensales, llenar hasta medio centímetro antes del borde), y ahí mismo las algas. Caldo, si preferimos hervir primeros una o a lo sumo dos cucharadas soperas de algas en agua y luego colar y añadir. La cantidad de algas se puede ir modificando para próximas veces según nos guste más o menos intenso el sabor.

Cuando haya hervido todo unos diez – quince minutos, podemos añadir el arroz, unos 90 – 100 gramos por persona según el hambre. Aquí rectificamos de nuevo la sal y añadimos un polvito de pimienta, perejil picado y, opcionalmente, otro poquito de ajo picado (no más de un diente) y algo para darle color al arroz, colorante o mejor cúrcuma (ya hablaremos algún día del colorante artificial).

Como os comenté en el arroz de ahorro, lo normal 20 minutos; mejor ir probando. En este caso incluso os diré un buen truco: apagar un poquito antes y tapar con un papel limpio de uso en cocina (no papel de aluminio ni  plástico), por ejemplo, papel de horno. Y si no, una tapa de paellera. Mientras la gente se coloca, el arroz de la paella se queda en su punto.

Luego me decís…

Ciao.


ROSQUILLOS FRITOS.

...de pasar la tarde

ROSQUILLOS FRITOS.


Solo al ver la fotografía seguro que a muchos les sabe a reunión familiar en torno a un fuego bajo o a una mesa camilla con brasero.

De hecho esta es la receta de rosquillos fritos que siempre ha preparado mi tía cuando nos juntábamos a comer y que me la dio hace algún tiempo.

Si bien es muy sencilla, he de decir que las manos que la obran hacen mucho. No he probado otros como los suyos.

INGREDIENTES:

4 huevos
4 cascarones de aceite frito y frio (se puede poner un trozo de cáscara de limón o naranja al freírlo)
2 cascarones de Anís Seco o un chorreón.
1/2 Kg. de harina o algo más, ya que depende del tamaño de los huevos.
1/4 Kg. de azúcar.
Ralladura de un limón.
1 sobre de levadura tipo Royal o similar.
Azúcar y canela para rebozarlos.

Batimos muy bien los huevos con el azúcar, después con el anís, el aceite frío y la ralladura de limón.

Por otro lado mezclamos la levadura con la harina y se la vamos incorporando poco a poco sin dejar de remover.

Cuando tengamos la masa de cierta consistencia, la dejamos reposar una hora aproximadamente.

Preparamos una sartén con abundante aceite para freír los rosquillos.

Los podemos ir preparando mientras se calienta de dos maneras: haciendo primero un “churro” que luego juntaremos por los dos lados, o haciendo una bolita como las de ping-pong y luego aplastándola un poco y haciendo el agujero con el dedo. Nos ayudaremos de un poco de harina para que los podamos manejar.

En ocasiones se hace la masa más blanda y se fríe con moldes metálicos para rosquillas que se introducen directamente en el aceite.


Freiremos bien por ambas partes y los pasamos por una mezcla de azúcar y canela según los vayamos sacando.

El complemento ideal es un vasito de mistela… aclaro…


GUISO MULTIVERDURAS. (GUISO DE LIMPIEZA)


...de aprovechar restos.

GUISO MULTIVERDURAS (GUISO DE LIMPIEZA).



Hay que limpiar el frigorífico.
Aparecen las típicas unidades sueltas que en su momento formaron parte de kilos y docenas.
Según voy encontrando, voy echando a la olla en la que he puesto un poco de aceite: un pimiento verde, un trozo de pimiento rojo, media cebolla a la que he saneado la capa del corte anterior,  tres dientes de ajo,… Mareo un poco con la cuchara y después troceo una patata solitaria que también voy a rehogar para que se le mate el poro. Aprovechar para salar.

Añado una cucharadita colmada de pimentón bueno e inmediatamente antes de añadir el agua, medio tomate picado. Lo del medio no es por exigencias de la receta, sino porque era lo que había…
Después de añadir el agua, pongo unos cogollos de brócoli y un puñado de judías verdes que estaban congeladas en una bolsa con una pinza de la ropa. 
Quince minutos a toda presión y a comer este guisito de verduras sano, económico y caliente.

SOPA DE MARISCO.

...de comer caliente.

SOPA DE MARISCO.
Rica sopa de mariscos casera.
Para aquellas personas que les gusta entonar el cuerpo con una sopa calentita y sus horarios se lo permiten, os traigo una receta muy sencilla para realizar una sopa de marisco; claro, esto último si os es posible conseguirlo con facilidad. Si no, al final del post os comentaré que podéis hacer.

Lo sencillo de esta sopa de marisco es que todo lo vamos a ir añadiendo en crudo. Yo siempre soy partidario de sofreír los ingredientes antes pues esto hace más sabroso el plato. Sin embargo he de reconocer que en este caso el sabor suave y algo ácido que le aportan la cebolla y el tomate en crudo cuadra muy bien con el resultado final.

Para una cuatro personas pondremos un cazo al fuego con un litro de agua y le vamos añadiendo una cebolla pequeña y un tomate de un tamaño mediano, picados la primera fina y el segundo en trozos de aproximadamente un centímetro.

Echamos  unas hojas de laurel, un buen chorreón de aceite de oliva, unas diez pimientas negras sin machacar, medio vaso de vino blanco (mejor si es añejo) y un poquito de colorante alimenticio y sal.
Dejaremos hervir de unos veinte a treinta minutos en fuego medio.

Añadimos entonces los fideos, teniendo en cuenta que no debe quedar demasiado espesa la sopa de marisco.

Le picaremos entonces un par de dientes de ajo muy menudos  y añadimos el marisco que deseemos. Siempre unas gambas peladas; y dependiendo del presupuesto, unos langostinos crudos o unas cigalas.

Las peladuras y las cabezas de las gambas podemos aprovecharlas haciendo un caldo concentrado y ponerlo en la sopa contando con ese litro de agua del principio.

Si no se tiene fácil acceso a marisco siempre nos queda la solución que propusimos en la entrada “paella en paellera”.

A la hora de servir, adornaremos con unos picatostes de pan blanco.

ACELGAS ESTOFADAS


…de comer verdura.

ACELGAS ESTOFADAS.

A ver que digo como no me gusten.

Acelgas riquísimas estofadas.

Me ha invitado mi hermana a cenar “su última especialidad”, una forma más sabrosa de preparar acelgas.

La acompaño mientras deambula por la cocina para ponernos al día de los últimos acontecimientos de nuestra vida y también para echar un vistazo a ver que hace, no por que no me fíe, sino para luego contároslo a todos vosotros.

Pone en una olla un manojo de acelgas bien troceado, un par de zanahorias cortadas en rodajas y dos o tres patatas medianas en trozos (acordaros, desgajados mejor).

Como la velada lo requiere, nos servimos una copita de vino tinto manchego para degustarlo a sorbitos mientras el otro habla.

Mientras se hacen las acelgas, en una olla pequeña, echa un generoso chorreón de aceite de oliva para sofreír una cebolla picadita en trocitos pequeños y un par de dientes de ajos también troceados.

Cuando están “pochados” que diría Arguiñano, le añade una cucharadita colmada de pimentón de La Vera, y lo retira a la espera de que deje de soplar la otra olla.

Y mientras seguimos con las copi… con la charla amena…

Las acelgas, patatas, zanahoria y el caldo, van al sofrito y lo pone a hervir todo junto para que agarre el gustillo (También se pueden hacer hervir las verduras directamente en el sofrito añadiéndole ahí el agua. Nota mía).

Muy rico.

Gracias Ana.



FIDEUÁ DE MARISCOS


…de contentar al suegro.

FIDEUÁ DE MARISCOS.

Fideuá de mariscos y típica ensalada para acompañar.

Hay que llevarse bien con todo el mundo…

Os recomendaría que compraseis algunos huesos de pescado como de pez espada o mero, uséis esas partes del pescado que habitualmente y erróneamente se desechan como la cola, la espina, la cabeza, o algo de “morralla”, es decir, ese pescado que cae en las redes, sin aparente valor comercial, y que en algunos sitios lo venden para hacer caldos.

Con esto y un par de litros de agua, hierve que te hierve, hacéis un caldo que usaremos luego. Si os han vendido mucho, no importa. Ponéis más  agua y lo que os sobre, en un tarro de cristal al baño maría para otra ocasión. Ya hablaremos de esto.

Abrimos los mejillones (10 o 12, de “bicho” grande, de los que pesan al cogerlos) en una poquita de agua que  no tiraremos.

En una paellera sofreímos mientras una cebolla mediana cortada en tiras y tres o cuatro dientes de ajo cortados en dos o tres partes. Añadimos un cuarto de chipirones o calamares, limpiados y troceados.

Cuando se haya ablandado un poco la cebolla le añadimos un tomate mediano cortado en trocitos y, al cabo de unos cinco minutos, medio vaso de vino blanco.

Dejaremos que se evapore un poco el alcohol y añadiremos el caldo del pescado y el de los mejillones. Como estamos usando una paellera para 4 personas, que son justo las que vamos a comer, la llenaremos hasta aproximadamente un centímetro del borde. Si nos falta caldo, añadimos agua (pero que no sea mucha); si nos sobra, reservamos por si hay que añadir luego.

Y cuando rompa a hervir, le podemos poner ya la fideuá.

Para los que nos siguen en este blog y no son de España a ver si tengo alguna foto de este tipo de pasta…

Si, por aquí parece que tengo una...

Se puede encontrar fideuá de distinto número, que indica el grosor.
  Si no podéis comprar fideuá, podéis usar otra pasta parecida o un fideo grueso. Estará igual de rico.

Añadir la cantidad de pasta según las indicaciones del envase (yo diría que unos 80-90 gr. por persona) y según lo que coma el suegro.

Le espolvoreamos una poquita de pimienta negra por encima, un poquito colorante o cúrcuma, y le troceamos un poco perejil fresco y un diente de ajo.

Adornamos también a mitad de cocción con unos langostinos, gambas o cigalas, y con los mejillones que habíamos reservados. Podemos poner alguno con una de las conchas.

Cuando haya pasado el tiempo que nos indica el envase para que esté la pasta cocida, la probamos. Si está hecha, a comer. Si le queda un poco y hay todavía caldo, apagamos y cubrimos con una tapa o un papel limpio para que se termine de hacer y absorba el caldo, pues la fideuá pide estar sequita, como el arroz. Si estamos sin caldo, le añadimos un poco del que nos sobró, pero calentándolo bien, y cubrimos igualmente.

No sobró nada.


ESPAGUETIS CON SALCHICHAS

...de comer distinto.

ESPAGUETIS CON SALCHICHAS.

Los amigos que habéis estado siguiendo este blog habitualmente, ya sabéis que no me detengo mucho en lo obvio.

Ahí va otra muestra:

Espaguetis con salchichas, en este caso, de ave.
Tan solo quiero daros una imagen visual de como preparar los espaguetis de una forma distinta, hasta graciosa. Es cierto que no es para entretenerse todos los días, pero para una ocasión especial...

Lo acompañáis con la salsa que más os guste. Aquí, con una vinagreta de tomate, aceite de oliva, sal, vinagre de Módena (puede ser de manzana; más sano) y albahaca fresca.

Si por algún extraño motivo no dais con la forma de hacerlo, solo tenéis que dejar un comentario.

Sed felices.

GARBANZOS CON ESPINACAS


…de comer legumbres.

GARBANZOS CON ESPINACAS.

Garbanzos con espinacas.

A cualquiera que le preguntemos que sepa sobre nutrición siempre nos dirá lo saludables que son las legumbres. Pero es que!.. Vamos que no son fáciles de llevar.

Sin embargo por su casi sabor neutro la verdad es que es un ingrediente que deja al cocinero un abanico  infinito de posibilidades, pues casan con casi todo: carnes, pescados, en ensalada (ya os pusimos un post), con cereales, entre si…

Hoy, con unas verduritas. En este caso garbanzos con espinacas.

Además este plato os llevará tanto tiempo como le queráis dedicar.

Que tenéis tiempo: cocéis 400 gr. de garbanzos, previamente echados en remojo la noche anterior, con unas hojas de laurel, media cucharadita de curry y sal; unos cuarenta minutos en olla rápida, calculo yo. En cazo a parte ponéis medio kilo de espinacas bien lavadas y troceadas a cocer o al vapor, a que se hagan un poco; no mucho, que luego van a la sartén…

Esa sartén en la que, en dos o tres cucharadas de aceite ponéis tres dientes de ajo enteros, unas tiras finas de cebolla y los garbanzos escurridos. Mareáis un poco y añadís las espinacas bien escurridas, sofreís para que las espinacas pierdan un poco el sabor de la verdura y a servir.

Que tiempo no es lo que os sobra, pues lo mismo pero con los garbanzos de tarro de cristal que ya vienen cocidos y las espinacas congeladas o también de tarro. Vamos, 10 minutos.

Y está bueno.

Sed buenos.

MANZANAS ASADAS

...de tomar un dulce sano.

MANZANAS ASADAS.

Manzanas asadas. Muy sanas.

Que tendrán las tardes de los fines de semana que siempre apetece comer algo dulce.

Si además hace fresquito fuera, más aún. Las manzanas asadas las puedes comer según salen del horno calentitas o en cualquier otro momento. Al táper y a la nevera (que si no se estropean enseguida).

Se cogen tantas manzanas como sea uno capaz de recopilar por la cocina o le entren al recipiente donde las vais a asar. Os recomiendo alguna bandeja metálica o de cristal por que va a soltar un jugo pegajoso que no os debéis perder. 

Descorazonáis las manzanas por la parte de arriba pero sin llegar a romper por abajo porque les vamos a poner líquido y debe mantenerse dentro de la fruta. También les vamos a hincar la punta de un cuchillo en distintas parte de la pulpa de la  manzana, sin llegar a romper la piel para que ese almíbar no se escape.

En el agujero hecho le vamos a poner a cada manzana un almíbar preparado con medio vaso de agua, una cucharada sopera de azúcar, una cucharada de postre de canela y media cucharadita de esencia de anís.

Si tenemos licor de anís nos podemos ahorrar el hacer el almíbar poniéndole solo junto con la canela.

Al horno a 200º C durante hora y media, o como suelo decir yo, "hasta que estén hechas".

A disfrutar de las manzanas asadas cuchara en mano. Os aconsejo que las sirváis en plato.

No es una cuestión de estética culinaria, es que así podéis apurar vosotros la jalea del recipiente, que está...

Sed felices. 

GUISO DE TERNERA DE LA MAMMA


… de recuperar energía.

GUISO DE TERNERA DE LA MAMMA.

Guiso de ternera. Guiso tradicional.
Le podría haber puesto “Sambarí con hortalizas y laurus” que queda la mar de bien.

Pero me diréis quien detrás de hacer algo para comer, se le ocurre poner algo así en el buscador; y los ingenieros de Google todavía no han dado con el motor de búsqueda capaz de traducir eso por “Ternera con patatas, zanahorias y laurel”, que en definitiva es lo que es. Y está igual de bueno, ¡oyes!


Laurus nobilis, laurel o lauro es un arbusto o árbol perenne de hasta 15 m de alto, perteneciente a la familia de las lauráceas, a la que da nombre. Es originario de la zona Mediterránea y sus hojas son utilizadas como condimento en la cocina. Otros nombres con los que es conocido son: laurel común, del palo, laurel americano paleño o laurel de cocina, el rústico.
El laurel tiene además numerosas propiedades curativas y adelgazantes.


Es tan sencillo de hacer que me da pena estropear un folio entero para esto:

Sofreímos en un buen chorreón de aceite una cebolla pequeña troceada y un par de dientes de ajo en filetes. No mucho después añadimos como medio kilo de carne de ternera troceada y le damos unas vueltas hasta quitarle el color. En este momento también podemos agregarle cuatro o cinco hojas de laurel para que se impregne mejor el aroma a la carne.

Añadimos una cucharada de las de café de un pimentón bueno que tengamos y volvemos a remover; medio vaso de vino blanco y unos diez granos de pimienta negra.

Cuando se haya evaporado el alcohol del vino, le ponemos al guiso de ternera agua como para cubrir lo que ya hay, mas un par de patatas medianas y dos zanahorias.

Este guiso admite lo que le queráis de hortalizas y verduras: unos guisantes, judías verdes, etc…

Hervir hasta que esté hecho (¡qué queréis que os diga!...).

Para este guiso de ternera o novillo se puede usar de la parte del morcillo o sambarí, que queda muy tierna por la gelatina que rompe la veta de la carne.

La mamma a veces sustituye las patatas cocidas por unas fritas en cuadritos que las echa en la olla poco antes de servir en el plato. Rico también.

Un saludo a tod@s.



PIPIRRANA


…de comer fresco

PIPIRRANA


Pipirrana con pan casero.

El pipirrana es uno de esos platos tradicionales de la cocina española que sirve para todo.

Si te vas al campo porque hay que celebrar el Santo del día, pues una ensalada como esta es lo más típico de llevarse, con una buena provisión de pan para mojar.

Que estás de cena en algún bar como los que hay, por ejemplo, en tierras manchegas, pues raro es que falte en la mesa para rebajar los efectos del resto de lo pedido, que por lo general, no suele ser tan saludable.

Que quieres alegrar algún otro plato dándole un toque de frescor, pues una base de pipirrana es ideal. Acordaros del aspecto que tenía la “tostá de cecina” que publicamos hace algunas semanas.

Si bien algunos lo hacen con tomate natural, particularmente para esto prefiero el que viene enlatado, eso si, entero. Se pueden encontrar en algunas grandes superficies tomate entero en tarro de cristal, además de origen ecológico, de muy buena calidad, algo más caro pero merece la pena.

A una lata o tarro de medio kilo de tomate entero pelado, yo le echaría un generoso chorreón de aceite de oliva, dos huevos cocidos troceados, media cebolla mediana cortada en cuadraditos pequeños (ideal si se tiene cebolletas de tallo largo), unas aceitunas verdes y negras, una cucharada sopera de vinagre y sal al gusto.

El tomate hay que espachurrarlo algo con el tenedor, sin llegar a que quede totalmente triturado. Bien que se encuentre algún trozo de vez en cuando.

El puntito que yo le doy al pipirrana es ponerle una cucharadita de comino molido. Le da un gusto buenísimo y hace todo más digestivo. Opcional también el echarle una lata de atún en aceite.

Notas importantes:

Presentación: sabe mejor aún si se sirve en un lebrillo o cuenco de cerámica del que todos participan. Para los escrupulosos hay individuales.

Lebrillo de la alacena... ¡ya tenía ganas!
Metodología. A la hora de comer esta ensalada de verano, queda terminantemente prohibido que sea con la cuchara. Se cortan trozos más o menos regulares de pan (mejor de los que tienen una buena corteza), se pincha con un tenedor y se pasa por el pipirrana  que quede bien cargado. De ahí a la boca. Los más expertos pueden sustituir el tenedor por la navajilla del abuelo.

Buen provecho.

RESECAS. TORTAS RESECAS.


... de preparar un dulce.

RESECAS.

O como preparar un dulce para el café en 10 minutos.



Me acaban de decir que nos invitan a comer y como no me gusta ir solo con el plato, la cuchara y el tenedor ( ; ) ), a ver si nos da tiempo a preparar algo para después…

Por la zona de mi pueblo natal, todavía los panaderos reparten pan a casi domicilio. Y digo casi domicilio por que en realidad pasean por las calles anunciándose con el claxon del coche para que sean los vecinos los que acudan. Por lo general clientes más o menos fijos, que usan todavía las bolsas panaderas de tela. Entrañable ver como se agolpan alrededor de la furgoneta con zapatillas de estar por casa, batas y rulos.

A parte de las variedades de pan que suelen llevar, también ofrecen algunos dulces: magdalenas, tortas de rulete, galletas de máquina, resecas…

Las resecas son el típico dulce “tonto”, sencillo en los ingredientes y elaboración, pero rico; de esas cosas como las pipas. Hasta que no das fin con él, pellizco a pellizco, no paras.

Cojéis un vaso mediano de agua y la calentáis un poquito. Disolvéis unos 10 gramos de levadura fresca y le añadís una cucharadita de esencia de anís o un chorreón de licor de anís, un par de cucharadas soperas de azúcar y, removiendo, un vaso y medio de harina.

Os quedará una especie de puré espeso. Bueno; añadís entonces en el mismo recipiente medio vaso de aceite de girasol, una cucharadita de sal y, de momento, otro vaso de harina. Empezáis a amasar.

Digo de momento por que quizás tengáis que añadir algo más según veáis, hasta obtener una masa elástica que no se pegue.

En la mesa enharinada extendéis con el rodillo pequeñas bolas de la masa de unos 5 cm de diámetro hasta que tengan un grosor de no más de 3 o 4 milímetros. No os preocupéis de la forma. Las resecas rara vez son regulares; ahí también está su encanto.

Les echáis por encima azúcar y, si tenéis, ajonjolí, aplastando un poco con la mano para que se pegue. Y al horno a unos 200º C, diez minutos por abajo y otros diez por arriba.

El aspecto ideal es que el azúcar empiece a caramelizarse. Y deben quedar ronchonas. Vamos, resecas; si les queda miga, es por que tenemos que darles más horno por abajo.

Lo dicho, que empiezas y no paras…

Un saludito.