Mostrando entradas con la etiqueta cocina tradicional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina tradicional. Mostrar todas las entradas

TORTAS EN SARTÉN


(También podéis ver un pequeño vídeo pinchando aquí)

TORTAS EN SARTÉN.

Tortas en sartén.
“Para San Antón, las cinco con Sol; y para San Sebastián, una hora más”…

Llega a mi terruño natal la época que más me gustan, donde se combina el frescor del invierno con días de más Luz, primeras hierbas en el campo que contrasta con las vides peladas a la espera de otro ciclo del vino…

Este mes vuelve recurrentemente a Alcázar de San Juan la festividad de San Sebastián, procesión, cohetes, caballos, saltar a la comba en El Arenal, y tortas en sartén.

Si se le pregunta a una madre manchega como se hacen las tortas en sartén nos dirá: un par de kilos de harina, un poco de aceite, la levadura que te de el panadero, sal y agua la que pida.

No es lo que uno busca cuando quiere hacer un plato por primera vez, pero es lo que hay.

Me permito traducir esa receta para que nadie se desespere en el intento.

Un kilo de harina (de la de panadería está bien). Lo de los dos kilos es por que nadie que se precie en Alcázar hace tortas y no comparte con familiares y vecinos. Así que, un kilo, y no son pocas.

Se hace un hueco en la harina y se ponen unas cuatro o cinco cucharadas soperas de aceite de oliva frito previamente, una cucharada de sal, unos 40 gramos de levadura fresca que se extenderá desmenuzada, y unos 650 ml. de agua templada. (Como la absorción del agua depende mucho del tipo de harina, tener la precaución de ir añadiéndola poco a poco. En algunos casos nos sobrará en otros nos "pedirá" una poca más)

Se mezclan bien los ingredientes haciendo una masa ligera de pan y se pone durante una hora o dos en un sitio cálido en un cuenco tapado con un trapo. En este tiempo doblará su volumen.

Vamos preparando bolas de esta masa de aproximadamente la mitad de una pelota de tenis. Nos podemos ayudar enharinándonos las manos, pues la masa debe quedar ligeramente pegajosa. Las dejamos sobre la mesa de cocina.

Después sentados, nos colocamos un trapo limpio sobre la rodilla y empezaremos a estirar la masa poquito a poquito partiendo de una pequeña tortita que haremos aplanando la primera de las bolas que hicimos. Usando siempre de asiento la rodilla, iremos estirando la masa hacia fuera como si quisiéramos hacer la base de una pizza muy finita. Procuraremos que no se nos rompa, pero no pasa nada si le queda algún pequeño agujero.

Luego en una sartén ancha en la que hayamos calentado abundante aceite la freiremos hasta estar doradas por los dos lados.

Cogeremos la segunda bolita y repetiremos el proceso. El mantener el orden según le dimos forma a las bolas es para permitirles que leuden un poco más hasta el momento de freír y que se vuelva la masa un poco más elástica.

Solas están buenas… pero lo suyo es preparar una buena olla de chocolate a la taza donde mojarlas.

Este fin de semana (noche del 17 al 18) todos los barrios llenan sus plazas con hogueras y mesas llenas de viandas para celebrar San Antón. Y para el siguiente  (24-25 de enero) estáis invitados a saltar a la comba en la Plaza del Arenal y degustar las tortas en sartén en Alcázar de San Juan (de mayor atractivo el domingo por la mañana).

Que disfrutéis.

VÍDEO COMO HACER TORTAS EN SARTÉN


Como varios de nuestros amigos que siguen este blog se han interesado sobre la textura de la masa para hacer las tortas en sartén, os hemos hecho este pequeño vídeo para que veáis todo el proceso de forma sencilla y, sobre todo, el proceso de estirado de la masa que es lo más delicado.

En el vídeo hemos hecho la mitad de la receta que aparece en el artículo, es decir, sobre la base de medio kilo de harina, y nos dio para hacer una docena de tortas de aproximadamente 20 cm de diámetro.


Pero hay que decir que las vecinas se "pican" para ver cuál hace las tortas mas grandes; y cierto que las hemos visto algunas muy "hermosas"...

Os animamos a que intentéis hacerlas en casa con los vuestros. Y si no, vengáis a probarlas a estas tierras en las que no faltan las tortas en sartén en hogueras, casas y cafeterías.

PATATAS BRAVAS

TAPAS: PATATAS BRAVAS.

Lo “aperitivo” es deuda… Vamos a ver un clásico de casi la totalidad de bares y tascas: las patatas bravas.

Para preparar las patatas podemos elegir entre dos opciones: si son pocas las que vamos a hacer, podemos simplemente pelarlas, hacerlas trozos grandes desgajando, sin cortar del todo con el cuchillo y luego freír (ya saladas al gusto), a fuego lento en abundante aceite, hasta que queden tiernas por dentro. Poco antes de servir, y si tenemos tiempo, podemos darle “un dorado” a las patatas calentando previamente bien el aceite  y pasándolas rápido por la sartén.

Si son muchos los que se han apuntado al aperitivo podemos usar la técnica que generalmente usan los bares donde sirven habitualmente patatas bravas. Ellos tienen precocida la patata y en el momento de solicitar la ración, las pasan por la freidora.

Podemos por tanto cocer las patatas con o sin piel enteras en olla rápida. Diez minutos a lo sumo. Pelamos (si no lo habíamos hecho antes), troceamos, salamos y freímos en abundante aceite para que se doren.

La salsa. Esa es la cuestión… Hay 10.000 maneras de hacerla, incluso hay algún bar que se ha hecho famoso por las patatas bravas que ha patentado su salsa.

Yo os explico la siguiente que no me resulta mal: en unas tres o cuatro cucharadas de aceite sofreímos una cebolla pequeña y un diente de ajo partido en trozos grandes. Cuando esté un poco hecho, le añadimos una cucharadita de pimentón picante de buena calidad. Esto es muy importante para el éxito de la salsa brava. Mejor si es ahumado, tipo de La Vera, como ya comentamos en otra entrada.

Si solo tenemos pimentón dulce, el toque picante se lo podemos dar con cayena o guindilla molida.

Damos dos vueltas al pimentón, que no se queme, y enseguida añadimos dos cucharaditas de postre bien colmadas de harina y removemos también para que se sofría un poco. Añadimos a continuación dos o tres cucharadas soperas de tomate de bote triturado o salsa de tomate. Enseguida la harina tenderá a espesar la mezcla, así que no dejaremos de remover, y posteriormente agregamos un vaso grande de agua y salamos.

Echamos la salsa en un vaso de batidora y trituramos bien todo.

Cuando vayamos a servir, las patatas deben de acabar de salir del último calentón del aceite y la salsa brava por encima, bien calentita.

Solo recordaros que lo del nombre de  patatas bravas es por algo… No seáis timoratos con el picante. Si a alguien no le gusta el picante, hacerle otro aperitivo, y punto… En otro artículo os explicaré como hacer las patatas ali-oli o “con pomada”. Además el picante tiene propiedades curativas, antioxidantes y depurativas de las que os hablaré en otra ocasión.
  
Que tengáis éxito.


CALLOS A LA CAZUELA

Hoy volveremos a la cocina de las abuelas para hablar de una receta típica de la cocina española, los callos.


Callos a la cazuela



Para hacer los callos vamos a necesitar:

2 kg de Callos de ternera (manta o estómago, patas y morro)
2 Cebollas grandes
4 Dientes de ajos mediantes
6 Hojas de laurel
150 ml Tomate frito
Guindilla molida o cayena al gusto
10 Bolitas de pimienta negra
1 Vaso de vino blanco
Pimentón dulce

Comenzaremos hirviendo los callos que previamente hemos troceado junto con una cebolla entera pelada, las hojas de laurel, sal y las bolitas de pimienta negra. Tradicionalmente las abuelas usaban las ollas tradicionales, pero en éste caso usaremos la olla rápida; tendremos cociendo los callos durante 45 minutos.

Mientras se cuecen los callos, sofreiremos en una olla la otra cebolla y los ajos en láminas. Una vez ya sofrita la cebolla le agregaremos 2 cucharadas soperas de pimentón dulce, removiendo todo y enseguida se le añade el vino blanco, el tomate frito, la guindilla molida al gusto. Añadiremos los callos y 3 ó 4 cazos de agua de hervir los callos.

Ya por último se rectifica la sal, al gusto. 


  


SOPA DE MARISCO.

...de comer caliente.

SOPA DE MARISCO.
Rica sopa de mariscos casera.
Para aquellas personas que les gusta entonar el cuerpo con una sopa calentita y sus horarios se lo permiten, os traigo una receta muy sencilla para realizar una sopa de marisco; claro, esto último si os es posible conseguirlo con facilidad. Si no, al final del post os comentaré que podéis hacer.

Lo sencillo de esta sopa de marisco es que todo lo vamos a ir añadiendo en crudo. Yo siempre soy partidario de sofreír los ingredientes antes pues esto hace más sabroso el plato. Sin embargo he de reconocer que en este caso el sabor suave y algo ácido que le aportan la cebolla y el tomate en crudo cuadra muy bien con el resultado final.

Para una cuatro personas pondremos un cazo al fuego con un litro de agua y le vamos añadiendo una cebolla pequeña y un tomate de un tamaño mediano, picados la primera fina y el segundo en trozos de aproximadamente un centímetro.

Echamos  unas hojas de laurel, un buen chorreón de aceite de oliva, unas diez pimientas negras sin machacar, medio vaso de vino blanco (mejor si es añejo) y un poquito de colorante alimenticio y sal.
Dejaremos hervir de unos veinte a treinta minutos en fuego medio.

Añadimos entonces los fideos, teniendo en cuenta que no debe quedar demasiado espesa la sopa de marisco.

Le picaremos entonces un par de dientes de ajo muy menudos  y añadimos el marisco que deseemos. Siempre unas gambas peladas; y dependiendo del presupuesto, unos langostinos crudos o unas cigalas.

Las peladuras y las cabezas de las gambas podemos aprovecharlas haciendo un caldo concentrado y ponerlo en la sopa contando con ese litro de agua del principio.

Si no se tiene fácil acceso a marisco siempre nos queda la solución que propusimos en la entrada “paella en paellera”.

A la hora de servir, adornaremos con unos picatostes de pan blanco.

FIDEUÁ DE MARISCOS


…de contentar al suegro.

FIDEUÁ DE MARISCOS.

Fideuá de mariscos y típica ensalada para acompañar.

Hay que llevarse bien con todo el mundo…

Os recomendaría que compraseis algunos huesos de pescado como de pez espada o mero, uséis esas partes del pescado que habitualmente y erróneamente se desechan como la cola, la espina, la cabeza, o algo de “morralla”, es decir, ese pescado que cae en las redes, sin aparente valor comercial, y que en algunos sitios lo venden para hacer caldos.

Con esto y un par de litros de agua, hierve que te hierve, hacéis un caldo que usaremos luego. Si os han vendido mucho, no importa. Ponéis más  agua y lo que os sobre, en un tarro de cristal al baño maría para otra ocasión. Ya hablaremos de esto.

Abrimos los mejillones (10 o 12, de “bicho” grande, de los que pesan al cogerlos) en una poquita de agua que  no tiraremos.

En una paellera sofreímos mientras una cebolla mediana cortada en tiras y tres o cuatro dientes de ajo cortados en dos o tres partes. Añadimos un cuarto de chipirones o calamares, limpiados y troceados.

Cuando se haya ablandado un poco la cebolla le añadimos un tomate mediano cortado en trocitos y, al cabo de unos cinco minutos, medio vaso de vino blanco.

Dejaremos que se evapore un poco el alcohol y añadiremos el caldo del pescado y el de los mejillones. Como estamos usando una paellera para 4 personas, que son justo las que vamos a comer, la llenaremos hasta aproximadamente un centímetro del borde. Si nos falta caldo, añadimos agua (pero que no sea mucha); si nos sobra, reservamos por si hay que añadir luego.

Y cuando rompa a hervir, le podemos poner ya la fideuá.

Para los que nos siguen en este blog y no son de España a ver si tengo alguna foto de este tipo de pasta…

Si, por aquí parece que tengo una...

Se puede encontrar fideuá de distinto número, que indica el grosor.
  Si no podéis comprar fideuá, podéis usar otra pasta parecida o un fideo grueso. Estará igual de rico.

Añadir la cantidad de pasta según las indicaciones del envase (yo diría que unos 80-90 gr. por persona) y según lo que coma el suegro.

Le espolvoreamos una poquita de pimienta negra por encima, un poquito colorante o cúrcuma, y le troceamos un poco perejil fresco y un diente de ajo.

Adornamos también a mitad de cocción con unos langostinos, gambas o cigalas, y con los mejillones que habíamos reservados. Podemos poner alguno con una de las conchas.

Cuando haya pasado el tiempo que nos indica el envase para que esté la pasta cocida, la probamos. Si está hecha, a comer. Si le queda un poco y hay todavía caldo, apagamos y cubrimos con una tapa o un papel limpio para que se termine de hacer y absorba el caldo, pues la fideuá pide estar sequita, como el arroz. Si estamos sin caldo, le añadimos un poco del que nos sobró, pero calentándolo bien, y cubrimos igualmente.

No sobró nada.


ENTREVISTA AL CHEF IKER GONZÁLEZ AYERBE


... de hacer amigos.

ENTREVISTA AL CHEF IKER GONZÁLEZ AYERBE. (I parte)
Hotel Sheraton Asunción. 22/5/2012. 19:00

Éste que posa tan tieso para la foto es Iker González Ayerbe.

Chef Iker González Ayerbe

Pero hasta ahí llega ese tema, porque pasado el requerido y necesario estiramiento para la foto, nos encontramos con una persona de lo más cercana, afable y entregada, para ser el Chef Ejecutivo de uno de los mejores hoteles de España, el Hotel Maria Cristina de San Sebastián y estar por varios Hoteles de la cadena Sheraton de todo el mundo acercando la cocina vasca y española  a quien quiera saber.

“Lo que me gusta es aprender cada día algo”. Y por lo que hemos podido ver en nuestra amena charla, mas que entrevista, compartir y enseñar. “Si no, te acomodas enseguida”.

Pero no es su caso: “He viajado últimamente por sudamérica tres meses, por Tailandia un mes, mes y medio por EEUU”.

De los sitios a los que le gustaría volver para aprender mejor su cocina, está Perú: “Cuando estaba en San Sebastián ya oíamos que la cocina peruana estaba pegando muy fuerte a nivel mundial y a nivel europeo. Después de terminar de trabajar en la Argentina me subí a Chile, Bolivia y fui a parar a Perú (en octubre), y fui a comer a un restaurante, a una cebichería y me encantó. El chef se llama Gastón Acurio. Este conocido cocinero tiene varios restaurantes en Lima. “Estuve trabajando dos semanas, sin cobrar, aprendiendo cocina peruana. Quedé fascinado: la cultura, la gente. Yo volvería”.

No obstante reconoce lo difícil que es a veces introducir nuevos conceptos este mundillo: "El problema es que en Donosti somos muy clásicos para comer. A pesar de la cultura  gastronomía de allí; si luego voy al Hotel y les monto un cebiche me dicen: ¿y el marmitako, dónde está?"

También “aprovechando este parón hice un curso de repostería en Barcelona, e hice prácticas en la pastelería Escribá.

El mundo de los chef famosos tiene sus más y sus menos. Que a veces hay piques y envidias entre ellos es vox populi. Sobre todo una de las mayores causas actuales de discordancia es el tema de la innovación. “Yo defiendo la cocina tradicional y creo que se va a volver a ella en un futuro no muy lejano. A veces no se sabe ni lo que se hace”. Si bien eso no quita que en su afán de superación siempre trate de buscar mejores platos. “Se puede hacer un buen plato tradicional y luego presentar”. Pero Iker González prioriza que, por encima de todo, el producto sea una cocina bien hecha.

“Estamos un poquito los cocineros medio locos, y nos gusta, siempre que te dejen en la empresa, hacer cosas "raras". A mi por ejemplo me gusta mucho en las ensaladas, en los platos entrantes, poner algún helado: de pepino, de tomate, de foie, de aceite” y no a todo el mundo nos confiesa que le gusta.

Para los amigos y familiares nos dice que le gusta hacer cosas divertidas. “Son un público muy exigente”.

“Lo de las estrellas Michelín son otra liga, están en otras cosas”. Rara vez se le verá por restaurantes conocidos: “Me gusta ir a restaurantes pequeños; ir a comer a los mercados que va la gente del pueblo. No me gusta ir a comer a restaurantes de renombre”

Preguntado por algún sitio donde ir a comer en España, nos cita el Tickets Bar que Ferrán Adría ha abierto recientemente en Barcelona donde “cada espacio, cafetería, carnicería, pescadería, montado como un mercado, tiene su plato. Es muy divertido”. ¿Y por menos de 20 euros?: “Cualquier menú del día de un restaurante tradicional vasco. Ahí se come muy bien”

Buffet del Festival de Cocina Vasca

(Muchas gracias a Iker por habernos concedido esta entrevista para este pequeño blog. Igualmente al Hotel Sheraton Asunción por habernos facilitado éste trabajo desde el primer momento; y en especial a su Chef Ejecutiva Romina Paola Romeo, con la que esperamos poder hablar para que nos comente sobre su trabajo y proyectos). 


FESTIVAL DE COCINA VASCA

...de conocer la buena cocina.

FESTIVAL DE COCINA VASCA EN ASUNCIÓN, PARAGUAY.

Una oportunidad irrepetible.

Entre los días 22 y 31 de mayo, el Sheraton Asunción Hotel se va a inundar con aromas de la gastronomía vasca de la mano de Iker González Ayerbe.

Este Chef de San Sebastián, cuna de cocineros de renombrado prestigio internacional, va a deleitar a los asistentes con recetas y platos típicos de esa zona de España.

Aquí tenéis el folleto informativo:


¿Quién puede resistirse a estas propuestas?...

Un saludo.