Tranquilos
que la única ave que hay en la comida es pollo.
La
primera vez que probé y supe de este guiso Canario fue en Lanzarote. Allí mis
pies pisaron la tierra más joven sobre la que he estado nunca, pues los
volcanes de esa isla pequeña en extensión, pero rica en variedad de paisajes y
de gentes, hace no muchos años con las últimas erupciones, tiñeron de magia la
tierra y ganaron espacio al mar.
Solo
es un poquito de lo que da esa tierra negra. Pero, ¡que bueno está cuando lo
hacen las manos de una madre!… (aunque no sea la propia).
Asomándose
al puchero encontramos:
Unos
300 gr de garbanzos.
Medio
kilo de carne de ternera y otro medio kilo de pollo.
4
piñas de millo, choclo o maíz.
Un
trocito de col.
2
zanahorias medianas.
Un
cuarto de judías verdes.
Un
trozo pequeño de calabaza.
Medio
calabacín.
Medio
kilo de papa o patatas, en trozos grandes.
Un trozo
de pimiento verde.
Se
sofríe en una olla grande con un buen chorreón de aceite una cebolla en trozos
grandes, una cabeza de ajos entera y el pimiento verde.
Cuando
esté un poco mareado se añade la carne que se habrá salado el día de antes para
que haya cogido el punto, y a continuación el resto de los ingredientes.
Se
cubre bien de agua, se sala y a hervir hasta que este todo tierno.
El
guiso Canario requiere de su tiempo, que se haga despacito, que salga un buen
caldo.
Se
sirve y come según gustos. A mi, con caldo en el plato, sirviéndome un poco de
carne, ahora un poco de verdura, unos pocos garbanzos…
´Fotografía y receta de Natalia.
Os
adelanto que con estas cantidades podéis invitar a los vecinos a comer del
guiso; o tener garantizada la comida de la semana.
Típico asado en La Mancha. En pocas zonas geográficas el cordero tiene el sabor de los criados aquí, por la forma de su pastoreo y el aromático pasto que constituye su alimento.
Se hace una cama de cebolla y patatas, se añade un poquito de agua, aceite, tomillo, laurel y vino blanco, mejor de la zona.
Una
de las cosas que se pueden hacer durante las 7 u 8 horas de tránsito que le
puede tocar hacer a uno en el aeropuerto internacional de Sao Paulo, es
disfrutar del Pão de Queijo, pan de queso o pan de yuca. Bueno,
también se puede buscar una zona de embarque tranquila para echar un sueñecito,
o pasear por las tiendas duty free…
“El pão de queijo o pan de queso es una receta típica de los
estados brasileños de Minas Gerais y Goiás. No se sabe ciertamente su origen,
pero se especula que existe la receta desde el siglo XVIII, más se popularizó en
el Brasil a partir de la década de los 50”
Por
unos reales se puede comprar dos o tres de esos panecillos y compensar en algo
la espera (y un cortado).
Me
han pasado esta receta:
Bien
fácil de hacer en casa. Se mezcla todo junto con la batidora o algún otro
aparato similar, salvo la mitad del queso que se lo añadimos después de estar
todo mezcladito y removiendo con una cuchara. Así se quedarán esos trocitos de
queso fundido entre medias al hornear. Sal, como siempre, al gusto.
La harina de almidón de mandioca es muy habitual en la cocina sudamericana; en otros países se puede encontrar en tiendas donde venden productos de esta zona.
Saldrá una masa líquida similar al de las magdalenas, que echaremos en moldes metálicos o de silicona usados también para estas últimas. Al horno un poco pre-calentado, a 150º o 170º, encendido por abajo y en 25 minutos, 30 a lo sumo deben de haber subido. Que esté el pan de yuca o pan de queijo dorados por encima.
Qué
aroma recién hechos!!!... Qué cosa más rica!!!...
“La idea de esta obra, realmente,
no es mía, sino de Curly Bear (Oso Crespo). Surgió una noche estando yo sentado
en su cabaña, en compañía de Apikuni (James Willard Schultz), mientras
escuchábamos las narraciones de Heavy Eyes (Ojos Pesados), Many Tail Feathers
(Muchas Plumas de Cola), White Grass (Hierba Blanca) y otros indios ancianos
que nos hablaban de los días en que las praderas estaban negras de tanto
búfalo…”
De esta forma tan evocadora da
comienzo la obra “THE BOOK OF INDIAN CRAFTS AND INDIAN LORE”, cuya traducción
al español como “ARTE Y COSTUMBRES DE LOS PIELES ROJAS” fue impresa por primera
vez en 1930.
En el apartado que el libro
dedica a la alimentación y cocina de los indios hemos encontrado la siguiente
receta que traemos a nuestro blog para todos vosotros:
Pulsar en la imagen para ver la original.
“El potaje hecho por los Zuñi era
un plato muy apetitoso. Para hacerlo, prepárese un poco de carne de vaca
cortada a cuadraditos, como si se tratara de un guisado corriente. Cuando la
carne es tierna, se añade un poco de maíz verde, que constituye la parte
principal del plato, así como también algunas habichuelas. Para espesar el
guisado se usan las semillas del girasol, y se añade sal necesaria para sazonar
el plato. Debe continuarse la cocción hasta que esté muy espeso.”
Hemos tratado de reproducir este
guiso. Por lo que esta Cultura siempre nos ha atraído. Sabemos que muchos de
los productos de los que ellos disponían han cambiado en aspecto y forma a lo
largo de este tiempo. La sobreexplotación comercial ha hecho que su maíz
pequeño y de variado colorido, aún en una misma mazorca (más parecido al maíz
de la palomitas), se haya convertido en lo que conocemos a través de
hibridaciones y modificaciones genéticas; los tomates de color amarillento en
los rojos que encontramos en las tiendas, etc.
En cualquier caso el resultado ha
sido muy bueno. En la fotografía, que hemos envejecido intencionalmente,
mostramos el potaje Zuñí emplatado sin caldo, pero quedó con una salsa espesa a
la que podemos dar cada uno el punto que queramos.
Os invitamos a que lo hagáis
también para los vuestros.
Está sopa la podemos tener preparada en apenas 10 minutos.
Sofreímos una cucharadita de pimentón bueno de la Vera en aceite de oliva. Añadimos un caldo que ya tengamos preparado sobra de hervir verduras, algún caldo de pollo o, porque no, cualquier otro de los que podemos comprar en un brick.
Cuando rompa a hervir añadimos fideos o cualquier pasta al gusto y cuando esté ya casi cocida, bajamos al mínimo el fuego, deslizamos con mucho cuidado tantos huevos como comensales haya y apagamos 1 minuto después.
Serviremos con un chorrito de vino blanco.
“Para San Antón, las cinco con
Sol; y para San Sebastián, una hora más”…
Llega a mi terruño natal la época
que más me gustan, donde se combina el frescor del invierno con días de más
Luz, primeras hierbas en el campo que contrasta con las vides peladas a la
espera de otro ciclo del vino…
Este mes vuelve
recurrentemente a Alcázar de San Juan la festividad de San Sebastián,
procesión, cohetes, caballos, saltar a la comba en El Arenal, y tortas en
sartén.
Si se le pregunta a una madre
manchega como se hacen las tortas en sartén nos dirá: un par de kilos de
harina, un poco de aceite, la levadura que te de el panadero, sal y agua la que
pida.
No es lo que uno busca cuando
quiere hacer un plato por primera vez, pero es lo que hay.
Me permito traducir esa receta
para que nadie se desespere en el intento.
Un kilo de harina (de la de panadería está bien). Lo de los dos
kilos es por que nadie que se precie en Alcázar hace tortas y no comparte con
familiares y vecinos. Así que, un kilo, y no son pocas.
Se hace un hueco en la harina y
se ponen unas cuatro o cinco cucharadas soperas de aceite de oliva frito
previamente, una cucharada de sal, unos 40 gramos de levadura fresca que se
extenderá desmenuzada, y unos 650 ml. de agua templada. (Como la absorción del agua depende mucho del tipo de harina, tener la precaución de ir añadiéndola poco a poco. En algunos casos nos sobrará en otros nos "pedirá" una poca más)
Se mezclan bien los ingredientes
haciendo una masa ligera de pan y se pone durante una hora o dos en un sitio
cálido en un cuenco tapado con un trapo. En este tiempo doblará su volumen.
Vamos preparando bolas de esta
masa de aproximadamente la mitad de una pelota de tenis. Nos podemos ayudar
enharinándonos las manos, pues la masa debe quedar ligeramente pegajosa. Las dejamos sobre la mesa de cocina.
Después sentados, nos colocamos
un trapo limpio sobre la rodilla y empezaremos a estirar la masa poquito a
poquito partiendo de una pequeña tortita que haremos aplanando la primera de
las bolas que hicimos. Usando siempre de asiento la rodilla, iremos estirando
la masa hacia fuera como si quisiéramos hacer la base de una pizza muy finita.
Procuraremos que no se nos rompa, pero no pasa nada si le queda algún pequeño
agujero.
Luego en una sartén ancha en la
que hayamos calentado abundante aceite la freiremos hasta estar doradas por los
dos lados.
Cogeremos la segunda bolita y
repetiremos el proceso. El mantener el orden según le dimos forma a las bolas
es para permitirles que leuden un poco más hasta el momento de freír y que se
vuelva la masa un poco más elástica.
Solas están buenas… pero lo suyo
es preparar una buena olla de chocolate a la taza donde mojarlas.
Este fin de semana (noche del 17 al 18) todos los barrios llenan sus plazas con hogueras y mesas llenas de viandas para celebrar San Antón. Y para el siguiente (24-25 de enero) estáis invitados a saltar a la comba en la Plaza del Arenal y
degustar las tortas en sartén en Alcázar de San Juan (de mayor atractivo el domingo por la mañana).
Os presentamos hoy con mucha alegría este vídeo que pudimos grabar durante la visita a la Cooperativa "LA UNIÓN", de Alcázar de San Juan.
En este pequeño vídeo podréis ver todo el proceso que siguen las uvas hasta transformarse en mosto y, con el paso del tiempo, en vino manchego (si bien es mucho el mosto que se lleva a otras Denominaciones de Origen para elaborar otros caldos).
Por desgracia la campaña está acabando y resulta ahora difícil ahora encontrar cooperativas que estén abiertas. Pero si encontraseis algunas podéis acercaros a que os la muestren y, de paso, comprar mosto recién elaborado.
Son muchos los platos y postres para realizar con mosto de uva. Recordar que hace poco publicamos para vosotros una segunda receta para hacer el riquísimo mostillo de uva.
Pero también hay dietas que se pueden hacer con el zumo de la uva. Y aunque la temporada es corta, hay una forma muy fácil de almacenarlo sin que fermente y así poder disfrutar de este alimento durante todo el año. Os lo contaremos en una próxima entrada.
Esperamos que os guste y, si es así, compartirlo con vuestros amigos.
Estamos en época de vendimia, una
labor del campo que además simboliza el final del verano y la llegada del
otoño.
En la gastronomía de La Mancha
hay muchos platos típicos en los que la uva ocupa un lugar predominante,
como las migas de pastor o también la
receta que hoy nos ocupa, el mostillo.
Os traemos hoy una nueva receta
para realizarlo. El ingrediente principal es el arrope hecho a partir de jugo
de la uva reducido por cocción. Si no lo encontráis, se puede sustituir por
melaza de caña de azúcar.
Para hacer el mostillo vamos a necesitar:
Arrope 1 tazón (250ml aprox.)
Harina 1 tazón
Agua 2 tazones
Canela 1 cucharada
Ralladura de 1 limón
Un chorreón de anís
1 cucharada de azúcar
Una vez que ya disponemos de
todos los ingredientes, iremos añadiendo uno a uno (menos el limón) en un bol
grande, batiendo bien hasta que todos los grumos de la harina hayan
desaparecido. A continuación le agregaremos la ralladura de limón y removeremos
bien con una cuchara.
Echamos la mezcla en una olla
antiadherente y la ponemos a calentar removiendo continuamente hasta que se
quede bien espeso.
Mostillo
Para finalizar se extiende en una
bandeja dejando la masa de una altura de 2 a 3 centímetros de grosor. Lo
dejamos enfriar un poco a temperatura ambiente antes de meter la bandeja en el
frigorífico para que termine de endurecer el mostillo.
Se puede comer solo, acompañado
de queso, tartas y bizcochos, etc. También se le suelen añadir frutos secos a
la hora de realizarlo o de presentarlo.
Estar pendientes de este, vuestro
blog, pues estamos preparando un pequeño vídeo grabado en la cooperativa agrícola
La Unión sobre todo el proceso de la elaboración del mosto y del vino. ¡Muy
interesante!
Seguramente más de una vez te
habrás preguntado qué significan “esos números y letras que aparecen impresos
en la cáscara del huevo”.
El marcado del huevo
Todos esos números y letras
conforman lo que se denominatrazabilidad de un producto. Dicha
información nos da la posibilidad de encontrar y seguir el rastro, a través de
todas las etapas de producción, transformación y distribución, de un alimento o
sustancia destinada aser incorporada en
alimentos, o con probabilidad de serlo.
En el caso del huevo la trazabilidad, va impresa en la cáscara
con tinta para uso alimentario el código que identifica la granja de origen e
informa a las autoridades sanitarias sobre la forma de cría de la gallina y el
país de producción. También puede añadirse otra información adicional como la
fecha de puesta y de consumo o marca comercial, por ejemplo.
Por lo tanto, en caso de aparecer
algún problema en cualquier punto de la cadena en que se encuentre un alimento,
permite trazar las correcciones necesarias y, si procede, retirarlo del mercado.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer el flan pastelero son:
Flan pastelero con frutas al horno
2 sobres de flan
125 gr. de azúcar
2 huevos
750 ml. de leche
Ralladura de un limón
50 gr. de uvas pasas
Fruta al gusto
Margarina o mantequilla
Para empezar, deberás verter en una taza el contenido de los dos sobres de flan, el azúcar y un poco de leche y lo mezclas todo bien para evitar que se hagan grumos. Le añades los huevos batidos y las ralladuras del limón.
Calientas el resto de la leche y cuando rompa a hervir le añades la mezcla anterior junto con las pasas. Sigues removiendo hasta que rompa nuevamente a hervir.
Viertes la mezcla en un molde, de unos 22 cm. de diámetro, untado previamente con mantequilla o margarina, según prefieras, y lo horneas a 180˚ durante media hora aproximadamente.
Finalmente, lo dejas enfriar en el frigorífico. Puedes servirlo con las rodajas de fruta y espolvorear con una cucharada de azúcar.
Seguimos hablando de patés.
Hoyharemos un paté de
atún fácil y hecho en tan solo 5 minutos. Si, también en 5 minutos!!!
Para ello necesitaremos:
Una lata de atún en aceite de
oliva
4 o 5 porciones de quesitos
Una pizca de sal
Cayena (opcional)
En la jarra batidora vertemos la
lata de atún una vez que le hemos escurrido un poco el aceite, le añadimos las
porciones de quesito y la sal. Batimos todo y en cinco minutos…listo! Y tenemos
nuestro paté de atún hecho en casa y
en un abrir y cerrar de ojos.
Si te gusta un toque picante
añádele a tu gusto cayena.
Si en tu caso tienes una alergia
o intolerancia a la lactosa o a todos los productos lácticos, no te preocupes,
cambia las porciones de quesitos por una patata cocida de tamaño mediano y ya
tienes tu paté de atún.
Comer la fruta con o sin piel es
cuestión de gustos, pero lo que se ha demostrado es que comer la fruta con
piel, además de ser más sano, se ingiere un mayor número de nutrientes.
La fruta aporta minerales,
azúcares, cantidades significativas de vitamina C, beta-caroteno, pro-vitamina
A, fosfatos y fibra que se localizan tanto en la piel como en la pulpa, donde
además es en ésta última donde se concentran algunas vitaminas y la mayor
cantidad de fibra insoluble, esencial en la dieta ya que incrementa la
sensación de saciedad, favorece el mantenimiento y el desarrollo de la flora
intestinal, contribuye a que la bilis sea más soluble, ayuda a regular el nivel
de glucosa y colesterol en sangre,combate el estreñimiento y previene incluso
el cáncer de cólon.
En el casode la manzana, comerla con o sin piel puede
no ser un capricho sino una necesidad para adaptarla a la dieta en casos
particulares:
- Con piel es útil para tratar el estreñimiento, por la
concentración de fibra.
- Si se pela, se ralla y se deja oscurecer, resulta útil
en caso de diarrea.
Antes de su consumo, lavar siempre la fruta.
Para eliminar impurezas, gérmenes
y pesticidas que puedan acumularse en el exterior, no siempre es necesario
retirar la piel de la fruta, sino que, a veces, es más recomendable lavarla.
Para evitar ingerir residuos es
recomendable un lavado meticuloso de las piezas con agua. Las más pequeñas y
delicadas, como las fresas o frambuesas, se pueden dejar en remojo unos minutos
y después escurrirlas. Si se comen las frutas grandes
como el melón o la sandía, se aconseja lavarlas con abundante agua, e incluso
frotarlas con un cepillo de uso exclusivo antes de trocearlas.
Como varios de nuestros amigos que siguen este blog se han interesado sobre la textura de la masa para hacer las tortas en sartén, os hemos hecho este pequeño vídeo para que veáis todo el proceso de forma sencilla y, sobre todo, el proceso de estirado de la masa que es lo más delicado.
En el vídeo hemos hecho la mitad de la receta que aparece en el artículo, es decir, sobre la base de medio kilo de harina, y nos dio para hacer una docena de tortas de aproximadamente 20 cm de diámetro.
Pero hay que decir que las vecinas se "pican" para ver cuál hace las tortas mas grandes; y cierto que las hemos visto algunas muy "hermosas"...
Os animamos a que intentéis hacerlas en casa con los vuestros. Y si no, vengáis a probarlas a estas tierras en las que no faltan las tortas en sartén en hogueras, casas y cafeterías.
La tarta de hoy es tan fácil de
hacer como hacer tan solo unas ricas natillas y unas galletas. Con tal solo
esto puedes tener un postre o una merienda en pocos minutos.
Tarta de galletas
Para hacer la tarta de galletas vas
a necesitar:
1 litro de leche
8 cucharadas de azúcar
Un sobre de natillas
Galletas María
Coco rallado ó canela en polvo, para decorar
Comienzavertiendo en una taza el contenido del sobre
de natillas, el azúcar y un poco de leche y lo mezclas todo bien para evitar
que se hagan grumos.
Por otro lado pon a calentar el
resto de la leche; cuando hierva, vierte el contenido de la taza y remuévelo de
manera continua. Cuando empiece a hervir de nuevo, sigue removiendo durante 1
minuto más antes de retirar del fuego las natillas. A continuación, deja enfriar
las natillas.
Cuando ya están frías, irás colocando
dos capas de galletas en el molde y despuésecharás una capa de natillas, repitiendo éste paso tantas veces como
quieras, dejando la parte de arriba sin galletas, para decorar si quieres con
coco rallado o canela en polvo.
Para finalizar, tapa el molde con
film transparente y lo tendrás en el
frigorífico unas 3 – 4 horas enfriándose antes de servirlo.
Hoy
vamos a darte los pasos para poder hacer con tus hijos esas galletas de mantequilla que siempre
hemos comido en Navidad y que siempre han formado parte de nuestros recuerdos
en familia.
Los
ingredientes que necesitarás para hacer tus galletas
de mantequilla son:
375g
de harina
200g de azúcar
225g de mantequilla sin sal
1 huevo
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharada de zumo de limón
Media cucharadita de sal
Para
empezar, en un bol grande mezcla la harina y la sal.
En
otro bol mezcla el azúcar con la mantequilla previamente ablandada (bien en el
microondas o en un cazo a fuego medio) removiendo
todo bien hasta que consigas una masa cremosa. Añades el huevo, la vainilla y el zumo de limón y lo
mezclas todo bien.
Una
vez que ya tienes la mezcla anterior, la añades al bol donde tienes la harina y
lo mezclas todo bien. Cuando veas que la masa se hace muy dura lo puedes sacar
del bol y amasarlo con las manos hasta que consigas una masa uniforme.
Ya
con la masa conseguida, divídela en dos y las extiendes un poco hasta formar
dos discos. Los envuelves en film transparente y los metes en el frigorífico
una hora para que se endurezcan un poco.
Una
vez transcurrida esa hora, saca la masa del frigorífico y sobre papel de horno
o en la misma encimera de la cocina enharinada la extiendes con ayuda de un
rodillo tratando que quede toda del mismo grosor.
Corta
las galletas con la forma que prefieras con un cuchillo o también te puedes
ayudar con algún molde para galletas y las vas colocando en una bandeja sobre
papel de horno antiadherente.
Mete
las galletas en el horno precalentado a unos 200⁰ y cuando veas que el borde de
las galletas comienzan a dorarse ya las puedes sacar. Si ves que aún estás
blandas, no te preocupes porque cuando se enfrían se quedan ya duras.
Seguro que en más de una ocasión
te habrá sobrado huevo batido cuando has hecho para tus hijos algún filete
empanado. No te preocupes más, ya no tienes que tirar el huevo restante, puedes
hacer unas ricas albóndigas de pan.
Para hacer las albóndigas
de pan, solo necesitas:
Albóndigas de pan
Pan rallado
1 ajo picado
Perejil
Sifón o Seltz
Tan solo tienes que añadir al
huevo batido el ajo picado, el perejil y el pan rallado. Lo mezclas todo bien y
a continuación le vas añadiendo poco a poco el sifón, sin dejar de remover,
hasta que consigas una masa blanda pero
con el suficiente cuerpo para formar pequeñas albóndigas.
Por último, en el aceite bien
caliente vas friendo las albóndigas hasta que tengan un color dorado. Un truco:
si hay una buena cantidad de aceite para que la albóndiga no toque el fondo de
la sartén, a la hora de freírlas, ellas mismas se irán dando la vuelta quedando
con una forma perfectamente redondeada.
Tan rico te va a quedar que te
van a pedir que la próxima vez le añadas 1 o 2 huevos más.
Te mostramos en este artículo
otro entrante o aperitivo muy fácil de hacer y con el cual vas a quedar muy
bien ante tus invitados, aunque no
tengas mucha soltura en la cocina.
Los ingredientes que vas a
necesitar para preparar los rollitos de salmón son:
. 1 o 2 láminas de hojaldre para empanadas
. 1 o 2 bandejas de salmón
ahumado (100 gr cada una)
. Orégano
. Aceite oliva
Comienza estirando bien una
lámina hojaldrada hasta conseguir una capa fina para hacer a continuación tiras
de tres dedos de ancho por cinco de largo.
Corta el salmón en tiras de dos
dedos de ancho y velas colocando encima de las tiras rectangulares de masa
hojaldrada espolvoreando un poco de orégano o eneldo para darle un aroma
especial.
Por último enróllalo todo sin
apretar demasiado para permitir que el hojaldre tenga espacio para crecer y colócalo
en una bandeja la cual puedes untar con unos brochazos de aceite de oliva.
Lo normal será tener los rollitos
de salmón en el horno durante 20 minutos a 200⁰ de temperatura, pero como cada
horno es un mundo ajustar esto al vuestro para que estén bien huecos y
ligeramente dorados.
Puedes buscar en esta web más tapas y aperitivos para preparar en estos días de Navidad haciendo click en la etiqueta correspondiente y estando pendiente de los nuevos artículos que vamos a publicar a lo largo de las próximas semanas.
Este impresionante aspecto es el que presentaba la mesa el otro día en la cocina de unos amigos que nos invitaron a comer.
Después de los aperitivos de rigor que daban tiempo a ir colocando los platos y cubiertos, abrimos en canal el arroz mixto que nos prepararon y en el que supieron equilibrar los sabores del mar y de la tierra.
Por una parte cebolla, tomate, judías verdes, ajo, guisantes y el aceite de oliva que formaron el sofrito de base y la suavidad que necesita el plato para una buena digestión.
De otra, chipirones, gambas y mejillones que le daban el punto intenso y sabroso. Los mejillones los habían hecho previamente al vapor y, limpios de las conchas, añadidos al sofrito con el resto del marisco y su caldo colado.
También le dieron un toque de colorante y otro de cayena.
Para cada dos personas le tienen la medida cogida de vaso y medio grande de arroz por cada dos de liquido (agua o caldos), y he de decir que ni sobró ni faltó.
Si tenéis prisa por comer algún día, os recomendamos que hagáis este arroz con verduras y mariscos pues resulta muy sencillo y rápido de cocinar.
Ahora que se acercan las reuniones de amigos y familiares para compartir alrededor de una mesa, os vamos a proponer a lo largo de varios artículos algunos aperitivos para ir abriendo boca y charlar antes de entrar en materia, es decir, en pavos y pescados...
Esta tapa que hoy os traemos es muy fácil y rápida de hacer y a la vez vistosa y muy sabrosa.
Con un poquito de aceite de oliva marcaremos unas rodajas de pan sobre las que pondremos, con ayuda de una cucharita, un poquito de mezcla de miel y mostaza, en la proporción de una parte de miel por dos de la salsa.
Sobre esto colocamos una rodaja de poco menos de un centímetro de queso de cabra. Lo podemos encontrar fácilmente en formato cilíndrico en cualquier superficie de alimentación y así nos resultará menos complicado hacer las porciones. Si está bien frío, nos ayudará también a cortarlo mejor.
Para darle un toque crujiente y mejorar la presentación, desmigamos por encima unas cortezas de maíz.
Creo
que nadie puede decir que le gusta cocinar si nunca ha intentado o ha hecho su
propio pan.
Se
que con las prisas del ir y venir, con lo fácil que es echar mano del que hay
en las estanterías de los supermercados o de la panadería que se encuentra más
o menos cerca, no suele ser una opción, pero…
Imaginaos
uno de esos días en los que no apetece salir de casa, pero tampoco estarse
parado, quizás un día de otoño, o de invierno… o simplemente un día que nos
encontramos hogareños… Qué bueno decir: voy a hacer pan casero!!!
Es
tan sencillo… pero tan reconfortante. Pero advierto: hay que mancharse las
manos! No valen aparatos en este caso. Tenemos que imprimirle a la masa nuestra
buena energía, hacerlo con cariño, para nosotros y los nuestros.
Empezamos
por entibiar unos 400 cl. de agua en los que disolvemos dos cucharadas soperas
de azúcar. Mezclamos ahí con los dedos unos 30 - 40 gr. de levadura fresca que es fácil
encontrar en supermercados y panaderías. El agua debe estar, como digo, solo
entibiada, a la temperatura de la mano o poco más; si no, estropearemos la
levadura.
La
dejaremos en el recipiente donde vamos a amasar durante una media hora a ser posible tapada, en zona templada, sin corrientes de aire que la enfríe. Durante este
tiempo se desarrollará la levadura alimentada por los azucares y hará que el
pan leve mejor.
Mientras
podemos ir preparando otros ingredientes y disfrutar de un primer café.
Pasado
este tiempo, en el que posiblemente la mezcla haya adquirido un aspecto
espumoso, empezaremos a irle añadiendo los aproximadamente 900 gr. de harina de
fuerza o de 000 (tres ceros) que vamos a utilizar; pero no todo de golpe. Podemos
empezar por la mitad, y ahí añadimos una o dos cucharadas de aceite y una
cucharadita de postre bien colmada de sal. Y ya os he dicho todos los
ingredientes…
Lo
vamos mezclando todo bien. Primero estará la masa muy pegajosa, pero a medida
que le vamos añadiendo la harina resultará más fácil el trabajarla. Cuando le
hayamos añadido toda la harina, podemos sacar la masa del recipiente en el que
empezamos y seguir amasando en una mesa o tabla de cocina (sin dibujo). No nos
importe, si lo vemos necesario, espolvorear un poco de harina de vez en cuando
sobre la masa para facilitarnos el amasado.
Tenemos
que disfrutar con esto… Aquí es donde le estamos transmitiendo a la masa esa
energía de la que os hablaba antes.
Cuando
veamos que tiene una consistencia elástica, que está ya bien trabajada (no hay
tiempo, no hay prisa…) entonces le daremos la forma que nosotros queramos: de
pan redondo, más alargado, etc., colocándola sobre la bandeja del horno. Aquí
también le podemos hacer algún dibujo con un cuchillo bien afilado pero sin
profundizar mucho, apenas cortando la superficie.
Metemos
el pan en la parte media del horno y lo encendemos a unos 70º C para que leve o
suba durante unas dos horas. Y un pequeño truco… en la parte baja del horno
pondremos un cazo con un par de dedos de agua para que le de humedad a la masa.
Así evitamos que se reseque la superficie y haga una costra que impida que
suba.
Mientras, nos preparamos un segundo café, leemos un poco o podemos escuchar algo de música:
L.V. Beethoven - Sinfonía 7 en La mayor, Op. 92 II.- Allegreto
Al
cabo de esas 2 horas presentará un aspecto más o menos como este:
Pan leudado
Entonces
sacamos el cazo y pasamos a la fase de horneado del pan, a 175º durante unos tres
cuartos de hora o una hora. Aquí también habrá que ir viendo (sin abrir el horno), pues dependerá de algunos factores como el tipo de horno, si es de gas o eléctrico,…
Pan casero ya listo
Os
aseguro que es un pequeño esfuerzo con grandes recompensas. El olor a pan recién
hecho por toda la casa, la satisfacción de hacer algo tan básico, tan
necesario. Os animo. Me lo agradeceréis…